las neveras llevan en su íntimo secreto
un sabor lejano y referencial
trazado a medias con el frío
abarrotadas como cuadros barrocos
son la alegría de la opulencia
son carnes rubens son cajones jordaens
pero a fin de mes una nevera puede ser
una reforma luterana
un sánchez cotán con su puerro sólo
y su aceituna arrugada la imagen vanitas de todo el siglo
en su cuerpo tan blanco
cientos de imanes exvotos
que piden al dios del gasbutano
como un atlas que llevara naranja
un mundo de gas tan letal
y su ruido de golpes por la escalera
sin embargo los congeladores
con sus sopas poliédricas
son malevich por el frío
yo he visto en un puré tan brancusi
a efectos de la congelación
la esencia idealizada de lo real
como una puerta obradoiro
se abre a su peregrino
así para mí las cinco estrellas de mi superser
2 comentarios:
Tssh...tú...
Oye pero estos tios, después de habernos traido a la azotea..la han perdido.
Almenos se invitaran a unas cervezas..o un pack de 6.. con asideras para desplazarse lejos...
no frost, tio,
es el concepto no le des vueltas, no frost
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